Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

martes, 6 de diciembre de 2011

Ay esos amigos... difíciles



Los amigos difíciles, por muy difíciles que sean, hay que quererlos como son:
Y no como nos gustaría que fueran. La familia Dios nos la da, los amigos, aunque sean difíciles, los elige o rechaza cada uno. Si con ellos nos hemos demostrado una sincera amistad y empatía, debemos asumir las diferencias que pudiera haber entre ambos.
• Su forma de ser difícil, puede conllevar en los demás a un ejercicio de paciencia, humildad y respeto:
Aceptando previamente, que nadie es perfecto en las relaciones con los demás. El que existan diferencias culturales, educacionales, económicas, religiosas, políticas, de carácter personal o de otra índole, no tiene que ser un obstáculo, para mantener y fomentar la amistad, que en muchos casos enseña o ayuda, a comportarse bien en situaciones difíciles.
• Hay amigos que abusan de los demás, con su comportamiento difícil:
Ellos hacen y dicen lo que quieren, porque son difíciles y los demás tienen que aguantarles, para no ponerse a su mismo nivel, porqué allí les ganarán por experiencia. El problema de esos amigos difíciles, es que pudieran ser tóxicos y contaminar a los demás con su forma de ser. Precisamente como son difíciles, a sabiendas de que lo son, no permiten ningún cuestionamiento a su comportamiento.
• Los amigos difíciles pueden hacer lo que quieran con otros:
Pero que nadie haga algo igual o similar con ellos, pues entonces, se enfada mucho. Los amigos tienen la obligación de aceptarles su comportamiento y si no lo aceptan, le pasan a ellos la carga de la prueba. Normalmente suelen ser muy irascibles, precisamente para tapar y hacer que no se note su forma de ser difícil. Exigiendo y enfadándose continuamente, consideran que sus actitudes se tapan e impiden que nadie les cuestione el por qué ellos son difíciles. Practican la Ley del embudo “Lo ancho para mi y lo estrecho para ti”
• Se permiten el lujo de hacer preguntas íntimas, comprometedoras e importantes:
A sus amigos, sin indicarles para que quieran conocer sus respuestas, ni previamente decirles cual es su opinión. Abusan de la amistad, incluso con un total desprecio a la otra persona, faltando a las mínimas reglas de educación en la puntualidad. No tienen ningún problema, en tener a otros esperando y cuando llegan, alegan que eso de la puntualidad no tiene ninguna importancia, que se puede llegar a cualquier hora, incluso sin avisar telefónicamente del retraso, que haya quienes llaman a la impuntualidad una falta de educación general, es una costumbre arraigada y que no tiene por qué molestar a otras personas que son puntuales, sino que estas se vayan acostumbrando a tratar con personas impuntuales, difíciles o mal educadas. Incluso alegan que en un país que ellos conocen, llegar puntualmente es una falta de educación. País que si existiera, no está relacionado con el lugar donde ellos viven, ni con el respeto a la puntualidad de sus amigos.
• Suelen pasar de estar continuamente llamando:
A la más absoluta falta de comunicación, incluso no respondiendo, ni devolviendo las llamadas. Alegando medio en bromas, que su contrato de teléfono no tiene para devolver llamadas.
• Su principal característica suele ser la intolerancia:
Debido entre otras cosas, a que son minoría y tienen que mostrarse difíciles, para justificar su permanencia dentro de esa minoría. No suele tener argumentos para justificar el por qué son difíciles, a los ojos de la gran mayoría de las personas que les conocen. Simplemente se escudan en que según ellos, no son difíciles y que los demás no les comprenden.
• La mayoría de las veces confunden sus deseos, con realidades tangibles:
Y esos deseos tratan de hacerles ver a sus amigos, como si fueran realidades incuestionables, incluso exhibiendo su terquedad, hasta limites insospechados, soportándola solamente en su difícil forma de convivencia.
• Algunos amigos difíciles, parece que tienen la misión y el objetivo, de hacer desagradable la vida a sus otros amigos:
No han resuelto sus problemas internos y quieren descargar sus frustraciones en otros. No quieren aceptar a nadie como es, ni mucho menos aceptar sus defectos para perdonárselos o transigírselos. Nunca terminan de madurar y hacerse adultos. Siempre están en total desacuerdo con todos los demás, en temas religiosos, familiares, políticos, sociales, financieros, de salud, moda, deportes, etc. 

No aceptan opiniones que sean diferentes a las suyas, ni quieren ver los diferentes aspectos o lados que tienen cada uno de los temas.
• Están tan obsesionados en demostrar que son difíciles, que no dejan a nadie exponer otros puntos de vista:
Creen que solamente tienen ellos derecho a hablar y no callar nunca.
Se creen con el derecho a sentirse iracundos, en cuanto se les lleva la contraria o se comenta, algo que no les gusta o va en contra de su opinión. 
Las preguntas que consideran difíciles de responder o que saben que con ellas se van a desclasificar las ignoran, no las contestan y pasan inmediatamente a otro tema, como si no hubieran oído la pregunta. 
Nunca son los suficientemente humildes, sabios o fuertes mentalmente, para comentar que no saben, no pueden o no quieren responder.

Ya basta !!! Mané