Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

sábado, 22 de octubre de 2011

EL AMOR Y LAS ADICCIONES


"Si en tus relaciones experimentas tanto un sentimiento de "amor" como su opuesto - agresividad, violencia emocional, etc. - entonces es muy probable que estés confundiendo el apego adictivo del ego con el amor.
No puedes amar a tu compañero o compañera en un momento y atacarle al siguiente.
El verdadero amor no tiene opuesto. Si tu "amor"  tiene un opuesto, entonces no es amor, sino la intensa necesidad del ego de una identidad más completa y profunda, necesidad que la otra persona cubre temporalmente.
Este es el sustituto de la salvación que propone el ego, y durante un breve episodio parece una verdadera salvación.
Pero llega un momento en que tu pareja deja de actuar de la manera que satisface tus demandas, o más bien las de tu ego.

Los sentimientos de miedo, dolor y carencia, que son parte intrínseca del ego pero habían quedado tapados por la "relación amorosa", vuelven a salir a la superficie. Como en cualquier otra adicción, pasas buenos momentos cuando la droga está disponible, pero, invariablemente, acaba llegando un momento en el que ya no te hace efecto.
Cuando los sentimientos dolorosos reaparecen, los sientes con más intensidad que antes y, lo que es peor, ahora percibes que quien los causa es tu compañero.
Esto significa que los proyectas fuera de ti y atacas al otro con toda la violencia salvaje de tu dolor. Y tu ataque puede despertar el dolor de tu pareja, que posiblemente contraatacará.
Llegados a este punto, el ego sigue esperando inconscientemente que su ataque o sus intentos de manipulación sean castigo suficiente para inducir un cambio de conducta en la pareja, de modo que pueda seguir sirviendo de tapadera del dolor.
Todas las adicciones surgen de una negativa inconsciente a encarar y traspasar el propio dolor.

Todas las adicciones empiezan con dolor y terminan con dolor. Cualquiera que sea la sustancia que origine la adicción- alcohol, comida, drogas o una persona- estás usando algo o alguien para encubrir tu dolor.
Por eso hay tanto dolor e infelicidad en las relaciones en cuanto pasa la primera euforia.
Las relaciones mismas no son la causa del dolor y de la infelicidad, sino que sacan a la superficie el dolor y la infelicidad que ya están en ti.
Todas las adicciones lo hacen.
Llega un momento en que la adicción deja de funcionar y sientes el dolor con más intensidad que nunca.
     (...) Si quieres que florezca el amor, la luz de tu presencia debe ser lo suficientemente intensa como para no verte arrollado por el pensador o por el cuerpo-dolor, confundiéndolos con quien eres. Conocerse como el Ser que está debajo del pensador, la quietud que está debajo del ruido mental, el amor y la alegría por debajo del dolor, eso es libertad, salvación, iluminación.

Desidentificarse del cuerpo-dolor es llevar la presencia al dolor y así transmutarlo.
Desidentificarse del pensamiento es poder ser el observador silencioso de tus pensamientos y de tu conducta, especialmente de los patrones repetitivos de tu mente y de los roles que representa tu ego.
     (...) El amor es un estado de Ser. Tu amor no está fuera, está en lo profundo de ti. Nunca puedes perderlo, no puede dejarte. No depende de otro cuerpo, de otra forma externa. En la quietud de tu presencia puedes sentir tu propia realidad informe e intemporal, es la vida no manifestada que anima tu forma física. Entonces puedes sentir la misma vida en lo profundo de los demás seres humanos y de las demás criaturas.

Miras más allá del velo de la forma y la separación.
Esto es alcanzar la unidad.
Esto es Amor."El poder del ahora, Eckhart Tolle