Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

martes, 26 de abril de 2011

Mahoma, el sello de los profetas" (jātim al-anbiyā' خاتم الأنبياء)

Mahoma (La Meca, c. el 26 de abril de 570/571Medina, 8 de junio de 632) fue el profeta (nabi نبي) fundador del islam. Su nombre completo en lengua árabe es Abu l-Qasim Muhammad ibn ‘Abd Allāh al-Hashimi al-Qurashi del que, castellanizando su nombre coloquial Muhammad (مُحَمِّد), se obtiene Mahoma.
De acuerdo a la religión musulmana, Mahoma es considerado el "sello de los profetas" (jātim al-anbiyā' خاتم الأنبياء), por ser el último de una larga cadena de mensajeros, enviados por Dios para actualizar su mensaje, que según el islam, sería en esencia el mismo que habrían transmitido sus predecesores, entre los que se contarían Ibrahim (Abraham), Isa (Jesús) y Musa (Moisés).
Su nacimiento e infancia
Árabe de la tribu de Coraix (Quraysh), nació en La Meca (مكة) alrededor del 570/571.[1] Meca se encuentra en la región de Hiyaz en la actual Arabia Saudí. Fue hijo póstumo de Abd Allah ibn Abd al-Muttalib, miembro del clan de los hashimí.
La costumbre de los más honorables de la tribu de Quraysh era enviar a sus hijos con niñeras beduinas con el propósito de que crecieran libres y saludables en el desierto, para poder también robustecerse y aprender de los beduinos, que eran reconocidos por su honradez y la carencia de numerosos vicios, y Mahoma fue confiado a Bani S’ad.[2]
Apertura del pecho
El primer milagro que se narra sobre Mahoma en la compilación de los hadices es que el Arcángel Gabriel descendió y abrió su pecho para sacar su corazón. Extrajo un coágulo negro de éste y dijo «Esta era la parte por donde Satán podría seducirte». Después lo lavó con agua Zam Zam en un recipiente de oro y devolvió el corazón a su sitio. Los niños y compañeros de juego con los que se encontraba corrieron hacia su nodriza y dijeron: «Mahoma ha sido asesinado»; todos se dirigieron a él y lo hallaron en buen estado, a excepción del rostro pálido.[3] Los musulmanes ven este acontecimiento como una protección para que él se apartara desde su infancia de la adoración de los ídolos y probablemente la razón por la que fue devuelto a su madre. Se quedó huérfano a temprana edad y, debido a una costumbre árabe que dice que los hijos menores no pueden recibir la herencia de sus progenitores, no recibió ni la de su padre ni la de su madre.[cita requerida] Se dice que ella murió cuando él tenía seis años, por lo que fue acogido y educado primero por su abuelo Abd al-Muttalib y luego por su tío paterno Abu Talib, un líder de la tribu Quraysh, la más poderosa de La Meca, y padre de su primo y futuro califa Ali.[4]
Encuentro con el monje Bahira
En aquella época La Meca era un centro comercial próspero, principalmente porque existían varios templos que contenían diferentes ídolos, lo cual atraía a un gran número de peregrinos. Mercaderes de diferentes tribus visitaban La Meca en la época del peregrinaje, cuando las guerras tribales estaban prohibidas y podían contar con un viaje seguro. En su adolescencia, Mahoma acompañó a su tío por sus viajes a Siria y otros lugares. Por tanto, pronto llegó a ser una persona con amplia experiencia en las costumbres de otras regiones.
A los doce años se dirigió a Basora con su tío Abu Tâlib y tuvieron un encuentro con un monje llamado Bahira, algunos orientalistas dicen que esto demuestra que Mahoma aprendió de él los libros sagrados, pero los escolares musulmanes refutan esta opinión alegando que no pudo haber aprendido en la hora de la comida ese conocimiento y que además no se registra un segundo encuentro con este monje, en los hadices se narra que Bahira reconoció algunas señales de la profecía de Mahoma y le advirtió a su tío sobre llevarlo a Siria por temor de los judíos y romanos.[5]
Matrimonio con Jadiya
Mahoma no tuvo un trabajo específico en su juventud, pero se ha reportado que trabajó como pastor para Bani Sad y en la Meca como asalariado.[4] A la edad de los 25 años Mahoma trabajó como mercader en la ruta caravanera entre Damasco y La Meca a las órdenes de Jadiya, hija de Juwaylid (خديجة بنت خويلد ), una rica comerciante viuda, había impresionado a Jadiya y ésta le propuso matrimonio en el año 595. Ibn Ishaq presenta que la edad de Jadiya era 28 años, y Al Waqidi presenta cuarenta. Algunos dicen que al engendrar Jadiya dos varones y cuatro mujeres de Mahoma, hace que la opinión más fuerte sea la de Ibn Ishaq, pues es sabido que la mujer llega a la edad de la menopausia antes de los cincuenta años. A pesar de que estas informaciones no están establecidas en un hadiz sino que es algo que se hizo famoso entre los historiadores.[5] Jadiya tuvo seis hijos con Mahoma, dos varones y cuatro mujeres. Todos nacieron antes de que Mahoma recibiera la primera revelación. Sus hijos Al-Qasim y Abdullah murieron en la infancia en La Meca. Sus cuatro hijas se llamaban Zainab, Ruqayyah, Umm Kulzum y Fátima. Jadiya sería posteriormente la primera persona en aceptar el islam después de la revelación.
Mahoma en brazos de su madre (ambos velados) en una miniatura turca.. El arte islámico no suele representar a Mahoma, y cuando lo ha hecho (en ilustraciones orientales medievales, principalmente) ha sido en la mayoría de los casos con el rostro velado.
Las primeras revelaciones
Mahoma recibiendo la revelación del ángel Gabriel en una miniatura iraní del siglo XV. Aquí Mahoma aparece con el rostro descubierto, algo que no es habitual.
Mahoma era de carácter reflexivo y rutinariamente pasaba noches meditando en una cueva (Hira) cerca de La Meca. Los musulmanes creen que en 610 a los cuarenta años de edad, mientras meditaba, Mahoma tuvo una visión del ángel Gabriel. Describió esta visita como un mandato para memorizar y recitar los versos enviados por Dios. Durante su vida, Mahoma confió la conservación de la palabra de Dios (Allah الله), trasmitida por Gabriel (Yibril, جبريل), a la retentiva de los memoriones, quienes la memorizaban recitándola incansablemente que después de su muerte serían recopilados por escrito en el Corán debido a la primordial importancia de conservar el mensaje original en toda su pureza, sin el menor cambio ni de fondo ni de forma. Para ello emplearon materiales como las escápulas de camello, sobre las que grababan los versículos del Corán. El arcángel Gabriel le indicó que había sido elegido como el último de los profetas y como tal predicó la palabra de Dios sobre la base de un estricto monoteísmo, prediciendo el Día del Juicio Final.
De acuerdo con el Corán y las narraciones, Mahoma era analfabeto (ummi), hecho que la tradición musulmana considera una prueba que autentifica al Corán (Al-Qur'ān, القران), libro sagrado de los musulmanes, como portador de la verdad revelada.
Esta es la cueva de Hira donde dijo Mahoma que se le apareció el ángel Gabriel.
Esta visión perturbó a Mahoma, pero su esposa Jadiya le aseguró que se trataba de una visión real y se convirtió en su primera discípula. Transformado en un rico y respetado mercader, recibió la revelación del ángel Gabriel, que le invitó a predicar una nueva religión.
Rechazo
A medida que los seguidores de Mahoma comenzaban a aumentar en número, se convirtió en una amenaza para los jefes de las tribus locales. La riqueza de estas tribus se basaba en la Kaaba, el recinto sagrado de los ídolos de los árabes y el punto principal religioso de La Meca. Si rechazaban a dichos ídolos, tal como Mahoma predicaba, no habría peregrinos hacia La Meca, ni comercio, ni riqueza. El repudio al politeísmo que denunciaba Mahoma era particularmente ofensivo a su propia tribu, la qurayshí, por cuanto ellos eran los guardianes de la Kaaba. Es por esto que Mahoma y sus seguidores se vieron perseguidos.
En el año 619 fallecieron Jadiya, la esposa de Mahoma, y su tío Abu Talib. Este año se conoce como el "año de la tristeza". El clan al que pertenecía Mahoma lo repudió y sus seguidores sufrieron hambre y persecución.
Isra y Miraj
En 620, Mahoma hizo un viaje en una noche que es conocido como Isra y Miraj. Isra es la palabra en árabe que se refiere a un viaje milagroso desde La Meca a Jerusalén, específicamente al lugar conocido como Masjid al-Aqsa. Isra fue seguida por el Mi'rāŷ, su ascensión al cielo, donde recorrió los siete cielos y se comunicó con profetas que le precedieron, como Abraham, Moisés o Jesús.
La Hégira
La vida de la pequeña comunidad musulmana en La Meca no sólo era difícil, sino también peligrosa. Las tradiciones árabes afirman que hubo varios atentados contra la vida de Mahoma, quien finalmente decidió trasladarse a Medina, un gran oasis agrícola donde había seguidores suyos. Rompiendo sus vínculos con las lealtades tribales y familiares, Mahoma demostraba que estos vínculos eran insignificantes comparados con su compromiso con el islam, una idea revolucionaria en la sociedad tribal de la Arabia. Esta migración a Medina marca el principio del año en el calendario islámico. El calendario islámico cuenta las fechas a partir de la Hégira (هجرة), razón por la cual las fechas musulmanas llevan el prefijo AH (año de la Hégira).
Mahoma llegó a Medina como un mediador, invitado a resolver querellas entre los bandos árabes de Aws y Khazraj. Logró este fin absorbiendo a ambas facciones en la comunidad musulmana y prohibiendo el derramamiento de sangre entre los musulmanes. Sin embargo, Medina era también el lugar donde vivían varias tribus judías. Mahoma esperaba que estas tribus lo reconocieran como profeta, lo cual no ocurrió. Algunos académicos afirman que Mahoma abandonó la esperanza de ser reconocido como profeta por los judíos, y que, por tanto, la alquibla, es decir, la dirección en la que rezan los musulmanes, fue cambiada del antiguo templo de Jerusalén a la Kaaba en La Meca.
Mahoma emitió un documento que se conoce como La Constitución de Medina (en 622-623), en la cual se especifican los términos en que otras facciones, particularmente los judíos, podían vivir dentro del nuevo estado islámico. De acuerdo con este sistema, a los judíos y cristianos les era permitido mantener su religión mediante el pago de un tributo (no así a los practicantes de religiones paganas). Este sistema vendría a tipificar la relación entre los musulmanes y los dhimmis, y esta tradición es la razón de la relativa estabilidad que normalmente existía en los califatos árabes.
La guerra
Mahoma recibe una revelación durante una batalla. Manuscrito oriental medieval.
Las relaciones entre La Meca y Medina se deterioraron rápidamente. Todas las propiedades de los musulmanes en La Meca fueron confiscadas, mientras que en Medina Mahoma lograba alianzas con las tribus vecinas.
Los seguidores de Mahoma comenzaron a asaltar las caravanas que se dirigían a La Meca. En marzo de 624, Mahoma condujo a trescientos guerreros en un asalto a una caravana de mercaderes que se dirigía a La Meca. Los integrantes de la caravana lograron rechazar el ataque y posteriormente decidieron dirigir una represalia contra los musulmanes, enviando un pequeño ejército a invadir a Medina. El 15 de marzo de 624, en un lugar llamado Badr, ambos bandos chocaron. Si bien los seguidores de Mahoma eran numéricamente tres veces inferiores a sus enemigos (trescientos contra mil), los musulmanes ganaron la batalla. Éste fue el primero de una serie de logros militares por parte de los musulmanes.
El dominio de Mahoma se consolida
Para los musulmanes, la victoria de Badr resultaba una ratificación divina de que Mahoma era un legítimo profeta. Después de la victoria, y una vez que el clan judío de Banu Qainuqa fue expulsado de Medina, todos los ciudadanos de este lugar adoptaron la fe musulmana y Mahoma se estableció como el regente de facto de la ciudad.
Después de la muerte de su esposa, Mahoma contrajo matrimonio con Aisha, la hija de su amigo Abu Bakr (quien posteriormente se convertiría en el líder de los musulmanes tras la muerte de Mahoma). En Medina también se casó con Hafsah, hija de Umar (quien luego sería el sucesor de Abu Bakr). Estos casamientos sellarían las alianzas entre Mahoma y sus principales seguidores.
La hija de Mahoma, Fátima, se casó con Ali, primo de Mahoma. Otra hija, Ruqayyah, contrajo matrimonio con Uzman pero ella falleció y después Uzman se casó con su hermana Umm Kulzum. Estos hombres surgirán en los años subsiguientes como los sucesores de Mahoma (califas) y líderes políticos de los musulmanes. Por tanto, los cuatro primeros califas estaban vinculados a Mahoma por los diferentes matrimonios. Los musulmanes consideran a estos califas como los rashidún (الخلفاء الراشدون), que significa "guiados".
Continúa la guerra
En 625 un jefe de La Meca, Abu Sufyan, marchó contra Medina con 3.000 hombres. En la batalla de Uhud que se libró el 23 de marzo, no salió victorioso ninguno de los dos bandos. El ejército de La Meca afirmó haber ganado la batalla, pero quedó demasiado diezmado como para perseguir a los musulmanes de Medina y ocupar la ciudad.
En abril de 627, Abu Sufyan emprendió otro ataque contra Medina, pero Mahoma había cavado trincheras alrededor de la ciudad y pudo defenderla exitosamente en lo que se conoce como la Guerra de las Trincheras. En esta batalla, la tribu judía de Banu Qurayza o Banu Koreidha se había aliado con el ejército de La Meca, por lo que los musulmanes emprendieron guerra contra ellos, derrotándolos. Los hombres de la tribu fueron decapitados y las mujeres y niños fueron vendidos como esclavos.
Tras la victoria de la Guerra de las Trincheras, los musulmanes expandieron su influencia a través de conversiones o conquistas de varias ciudades y tribus.
La conquista de La Meca
Antes de su muerte en 632, Mahoma había consolidado su dominio sobre la península de Arabia.
En el año 628, la posición de Mahoma era lo suficientemente fuerte para decidir su retorno a La Meca, esta vez como un peregrino. En marzo de ese año, se dirigió a La Meca seguido de 1.600 hombres. Después de diversas negociaciones, se firmó un tratado en un pueblo cercano a La Meca llamado al-Hudaybiyyah. Si bien a Mahoma no se le permitió ese año entrar en La Meca, las hostilidades cesaron y a los musulmanes se les autorizó el acceso a la ciudad en el año siguiente.
El tratado duró solo dos años, ya que en 630 los regentes de La Meca lo rompieron. Como consecuencia de esto, Mahoma marchó hacia esa ciudad con un ejército de más de 10.000 hombres y la conquistó sin encontrar resistencia. Mahoma amnistió a los pobladores de la ciudad, muchos de los cuales se convirtieron al islam. Mahoma destruyó los ídolos de la Kaaba, convirtiéndola así en el lugar sagrado del islam y principal sitio de peregrinaje de la nueva religión. A pesar de que Mahoma no estuvo presente en el asalto a la ciudad (como en todas las batallas, por prescripción coránica), administraba la quinta parte del botín para repartirlo entre los más necesitados. Los cuatro quintos restantes pertenecían siempre a los combatientes. Cobró un rescate 45 onzas de plata por cada prisionero, rescate que fue repartido entre los necesitados. Muhammad no llegó nunca a saciarse de comida alguna, en su casa no había sino lo necesario para pasar el día y para los invitados que a ella acudían.
La capitulación de La Meca y la derrota de las tribus enemigas Hunayn permitió a Mahoma tomar el control de Arabia. Sin embargo, Mahoma no constituyó ningún gobierno, sino que prefirió gobernar a través de las relaciones personales y los tratados con las diferentes tribus.
La vida familiar de Mahoma
Desde 595 hasta 619, Mahoma sólo tuvo una esposa, Jadiya, una rica mujer de La Meca que contaba 27 años (40 según otras fuentes) cuando se casó. Después de su muerte contrajo matrimonio con Sawdah, y al poco tiempo con Aisha, hija de Abu Bakr —quien posteriormente sucedería a Mahoma—. Según algunos hadices, Aisha tenía 6 años de edad cuando fue prometida al profeta, que tenía 54, aunque el matrimonio se consumó cuando ella tuvo 9. Hay, sin embargo, estudiosos musulmanes que creen que dichos datos son erróneos y que Aisha era considerablemente mayor.[6]
Pese a estas reinterpretaciones modernas de los hadices que adjudicarían a Aisha una edad más madura, una gran mayoría de los fieles musulmanes siguen aceptando actualmente las interpretaciones tradicionales. Esto último ha sido utilizado por críticos del islam, como Ibn Warraq, para sostener que los matrimonios infantiles que se siguen practicando en la actualidad en los países islámicos encuentran un argumento favorable en este posible precedente histórico[7]
Más tarde se casó con Hafsa, con Zaynab (quien era mujer de su hijo adoptivo Zaid), Ramlah, hija de un líder que combatió a Mahoma, y con Umm Salama, viuda de un combatiente musulmán.
También se casó con una cristiana de nombre Mariyah Al-Qibtía (Mariyah, la copta) tuvo otro hijo con ella después de mudarse a Medina. Ese séptimo y último hijo se llamaba Ibrahim. Al igual que sus hermanos varones, Ibrahim falleció en su niñez; se dice que murió a los 17 o 18 meses de edad, y con una judía de nombre Safiah. Posteriormente tuvo varias otras esposas, de número impreciso entre éstas 9 reseñadas, que afirman casi todos los expertos como seguras, y las más de 20 que algunos le estiman. Algunas de estas mujeres eran esposas de seguidores de Mahoma muertos en batalla, mientras que otras eran hijas de sus aliados.
La muerte de Mahoma
Muerte de Mahoma en un manuscrito otomano de 1596.
Después de una corta enfermedad, Mahoma falleció el 8 de junio de 632 en la ciudad de Medina a la edad de 63 años.
Abu Bakr, el padre de Aisha, la tercera mujer de Mahoma, fue elegido por los líderes de la comunidad musulmana como el sucesor de Mahoma, pues éste era el favorito de Mahoma. Cualquiera que hayan sido los hechos, lo cierto es que Abu Bakr se convirtió en el nuevo líder del islam. La mayor parte de su corto reinado la pasó combatiendo tribus rebeldes en lo que se conoce como las Guerras Ridda.
A la fecha de la muerte de Mahoma, había unificado toda la Península Arábica y expandido la religión islámica en esta región, así como en parte de Siria y Palestina.
Posteriormente los sucesores de Mahoma extendieron el dominio del imperio árabe a Palestina, Siria, Mesopotamia, Persia, Egipto, el Norte de África y Al-Andalus.
Descendientes de Mahoma
A Mahoma le sobrevivieron su hija Fátima y los hijos de ésta. Los chiíes afirman que el esposo de Fátima, Alí y sus descendientes, son los verdaderos líderes del islam. Los sunníes no aceptan esta afirmación, si bien respetan a los descendientes de Mahoma.
Los descendientes de Mahoma son conocidos por diferentes nombres, tales como sayyid y sharif. Muchos líderes y nobles de los países musulmanes, actuales y pasados, afirman ser descendientes de Mahoma con variables grados de credibilidad, tales como la dinastía fatimí del Norte de África, los idrisíes, la actual familia real de Marruecos y Jordania y los imanes ismaelitas que usan el título de Agha Khan.
Significado histórico de Mahoma
Al-Masjid al-Nabawi en Medina. En esta mezquita se encuentra la tumba de Mahoma y de los dos primeros califas, Abu Bakr y Umar ibn al-Jattab.
Antes de su muerte en 632, Mahoma había establecido al islam como una fuerza social, política y religiosa y había unificado a la Arabia. Algunas décadas después de su muerte, sus sucesores conquistaron Persia, Egipto, Palestina, Siria, Armenia y gran parte del norte de África, y cercaron dos veces Constantinopla, aunque no pudieron hacerse con ella, lo que les impidió avanzar hacia la Europa del Este.
Entre 711 y 716 comienza una presencia árabe de casi ocho siglos en la Península Ibérica, y en 732, cien años después de la muerte de Mahoma, el avance árabe en la Europa Occidental es detenido a las puertas de Francia en la batalla de Poitiers.
Bajo los gaznavíes, el islam se extendió en el siglo X a los principales Estados hindúes al este del río Indo, en lo que es actualmente el norte de la India. La expansión del islam continuó pacíficamente por diversas regiones del África y del sudeste de Asia. El islam cuenta actualmente con más de mil millones de seguidores, siendo la segunda mayor religión del mundo, después del cristianismo.
Muerte de Mahoma en un manuscrito otomano de 1596.
Después de una corta enfermedad, Mahoma falleció el 8 de junio de 632 en la ciudad de Medina a la edad de 63 años.
Abu Bakr, el padre de Aisha, la tercera mujer de Mahoma, fue elegido por los líderes de la comunidad musulmana como el sucesor de Mahoma, pues éste era el favorito de Mahoma. Cualquiera que hayan sido los hechos, lo cierto es que Abu Bakr se convirtió en el nuevo líder del islam. La mayor parte de su corto reinado la pasó combatiendo tribus rebeldes en lo que se conoce como las Guerras Ridda.
A la fecha de la muerte de Mahoma, había unificado toda la Península Arábica y expandido la religión islámica en esta región, así como en parte de Siria y Palestina.
Posteriormente los sucesores de Mahoma extendieron el dominio del imperio árabe a Palestina, Siria, Mesopotamia, Persia, Egipto, el Norte de África y Al-Andalus.
Descendientes de Mahoma
A Mahoma le sobrevivieron su hija Fátima y los hijos de ésta. Los chiíes afirman que el esposo de Fátima, Alí y sus descendientes, son los verdaderos líderes del islam. Los sunníes no aceptan esta afirmación, si bien respetan a los descendientes de Mahoma.
Los descendientes de Mahoma son conocidos por diferentes nombres, tales como sayyid y sharif. Muchos líderes y nobles de los países musulmanes, actuales y pasados, afirman ser descendientes de Mahoma con variables grados de credibilidad, tales como la dinastía fatimí del Norte de África, los idrisíes, la actual familia real de Marruecos y Jordania y los imanes ismaelitas que usan el título de Agha Khan.
Significado histórico de Mahoma
Al-Masjid al-Nabawi en Medina. En esta mezquita se encuentra la tumba de Mahoma y de los dos primeros califas, Abu Bakr y Umar ibn al-Jattab.
Antes de su muerte en 632, Mahoma había establecido al islam como una fuerza social, política y religiosa y había unificado a la Arabia. Algunas décadas después de su muerte, sus sucesores conquistaron Persia, Egipto, Palestina, Siria, Armenia y gran parte del norte de África, y cercaron dos veces Constantinopla, aunque no pudieron hacerse con ella, lo que les impidió avanzar hacia la Europa del Este.
Entre 711 y 716 comienza una presencia árabe de casi ocho siglos en la Península Ibérica, y en 732, cien años después de la muerte de Mahoma, el avance árabe en la Europa Occidental es detenido a las puertas de Francia en la batalla de Poitiers.
Bajo los gaznavíes, el islam se extendió en el siglo X a los principales Estados hindúes al este del río Indo, en lo que es actualmente el norte de la India. La expansión del islam continuó pacíficamente por diversas regiones del África y del sudeste de Asia. El islam cuenta actualmente con más de mil millones de seguidores, siendo la segunda mayor religión del mundo, después del cristianismo.
Muerte de Mahoma en un manuscrito otomano de 1596.
Después de una corta enfermedad, Mahoma falleció el 8 de junio de 632 en la ciudad de Medina a la edad de 63 años.
Abu Bakr, el padre de Aisha, la tercera mujer de Mahoma, fue elegido por los líderes de la comunidad musulmana como el sucesor de Mahoma, pues éste era el favorito de Mahoma. Cualquiera que hayan sido los hechos, lo cierto es que Abu Bakr se convirtió en el nuevo líder del islam. La mayor parte de su corto reinado la pasó combatiendo tribus rebeldes en lo que se conoce como las Guerras Ridda.
A la fecha de la muerte de Mahoma, había unificado toda la Península Arábica y expandido la religión islámica en esta región, así como en parte de Siria y Palestina.
Posteriormente los sucesores de Mahoma extendieron el dominio del imperio árabe a Palestina, Siria, Mesopotamia, Persia, Egipto, el Norte de África y Al-Andalus.
Descendientes de Mahoma
A Mahoma le sobrevivieron su hija Fátima y los hijos de ésta. Los chiíes afirman que el esposo de Fátima, Alí y sus descendientes, son los verdaderos líderes del islam. Los sunníes no aceptan esta afirmación, si bien respetan a los descendientes de Mahoma.
Los descendientes de Mahoma son conocidos por diferentes nombres, tales como sayyid y sharif. Muchos líderes y nobles de los países musulmanes, actuales y pasados, afirman ser descendientes de Mahoma con variables grados de credibilidad, tales como la dinastía fatimí del Norte de África, los idrisíes, la actual familia real de Marruecos y Jordania y los imanes ismaelitas que usan el título de Agha Khan.
Significado histórico de Mahoma
Al-Masjid al-Nabawi en Medina. En esta mezquita se encuentra la tumba de Mahoma y de los dos primeros califas, Abu Bakr y Umar ibn al-Jattab.
Antes de su muerte en 632, Mahoma había establecido al islam como una fuerza social, política y religiosa y había unificado a la Arabia. Algunas décadas después de su muerte, sus sucesores conquistaron Persia, Egipto, Palestina, Siria, Armenia y gran parte del norte de África, y cercaron dos veces Constantinopla, aunque no pudieron hacerse con ella, lo que les impidió avanzar hacia la Europa del Este.
Entre 711 y 716 comienza una presencia árabe de casi ocho siglos en la Península Ibérica, y en 732, cien años después de la muerte de Mahoma, el avance árabe en la Europa Occidental es detenido a las puertas de Francia en la batalla de Poitiers.
Bajo los gaznavíes, el islam se extendió en el siglo X a los principales Estados hindúes al este del río Indo, en lo que es actualmente el norte de la India. La expansión del islam continuó pacíficamente por diversas regiones del África y del sudeste de Asia. El islam cuenta actualmente con más de mil millones de seguidores, siendo la segunda mayor religión del mundo, después del cristianismo.
Muerte de Mahoma en un manuscrito otomano de 1596.
Después de una corta enfermedad, Mahoma falleció el 8 de junio de 632 en la ciudad de Medina a la edad de 63 años.
Abu Bakr, el padre de Aisha, la tercera mujer de Mahoma, fue elegido por los líderes de la comunidad musulmana como el sucesor de Mahoma, pues éste era el favorito de Mahoma. Cualquiera que hayan sido los hechos, lo cierto es que Abu Bakr se convirtió en el nuevo líder del islam. La mayor parte de su corto reinado la pasó combatiendo tribus rebeldes en lo que se conoce como las Guerras Ridda.
A la fecha de la muerte de Mahoma, había unificado toda la Península Arábica y expandido la religión islámica en esta región, así como en parte de Siria y Palestina.
Posteriormente los sucesores de Mahoma extendieron el dominio del imperio árabe a Palestina, Siria, Mesopotamia, Persia, Egipto, el Norte de África y Al-Andalus.
Descendientes de Mahoma
A Mahoma le sobrevivieron su hija Fátima y los hijos de ésta. Los chiíes afirman que el esposo de Fátima, Alí y sus descendientes, son los verdaderos líderes del islam. Los sunníes no aceptan esta afirmación, si bien respetan a los descendientes de Mahoma.
Los descendientes de Mahoma son conocidos por diferentes nombres, tales como sayyid y sharif. Muchos líderes y nobles de los países musulmanes, actuales y pasados, afirman ser descendientes de Mahoma con variables grados de credibilidad, tales como la dinastía fatimí del Norte de África, los idrisíes, la actual familia real de Marruecos y Jordania y los imanes ismaelitas que usan el título de Agha Khan.
Significado histórico de Mahoma
Al-Masjid al-Nabawi en Medina. En esta mezquita se encuentra la tumba de Mahoma y de los dos primeros califas, Abu Bakr y Umar ibn al-Jattab.
Antes de su muerte en 632, Mahoma había establecido al islam como una fuerza social, política y religiosa y había unificado a la Arabia. Algunas décadas después de su muerte, sus sucesores conquistaron Persia, Egipto, Palestina, Siria, Armenia y gran parte del norte de África, y cercaron dos veces Constantinopla, aunque no pudieron hacerse con ella, lo que les impidió avanzar hacia la Europa del Este.
Entre 711 y 716 comienza una presencia árabe de casi ocho siglos en la Península Ibérica, y en 732, cien años después de la muerte de Mahoma, el avance árabe en la Europa Occidental es detenido a las puertas de Francia en la batalla de Poitiers.
Bajo los gaznavíes, el islam se extendió en el siglo X a los principales Estados hindúes al este del río Indo, en lo que es actualmente el norte de la India. La expansión del islam continuó pacíficamente por diversas regiones del África y del sudeste de Asia. El islam cuenta actualmente con más de mil millones de seguidores, siendo la segunda mayor religión del mundo, después del cristianismo.
Veneración por Mahoma
Los musulmanes profesan amor y veneración por Mahoma:
Cuando se habla de Mahoma, siempre se precede con el título de Profeta y es seguido de la frase "bendígale Dios y le dé su paz" (sal-la allahu 'alaihi wa sal-lam صلّى الله عليه وسلّم) o "la paz y la oración estén con él" ('alaihi as-salatu wa as-salam عليه الصلاة والسلام).
Existe mucha música musulmana en alabanza a Mahoma, especialmente la música devota de los sufíes.
Algunos musulmanes celebran el nacimiento de Mahoma con grandes festividades. La mayoría sunní no lo hace, pues consideran que estas festividades son innovaciones modernas contrarias al espíritu del islam y a la prescripción coránica.
Aparte de las historias canónicas del Hadiz, compilación de dichos sobre la vida de Mahoma y sus compañeros, escritas aproximadamente un siglo tras su muerte, existen innumerables relatos acerca de su nacimiento y vida. En español se encuentra traducida la obra "Muhammad" escrita por Martin Lings.
El Corán no prohíbe explícitamente las imágenes de Mahoma pero hay unos pocos hadiz (tradiciones complementarias) que han prohibido directamente a los musulmanes crear representaciones visuales de figuras humanas en cualquier circunstancia. La mayoría de los musulmanes sunníes contemporáneos creen que las imágenes visuales de los profetas en general deberían prohibirse, y muy especialmente las imágenes de Mahoma. El concepto clave es que el islam considera que el uso de imágenes fomenta la idolatría, porque la imagen tiende a volverse más importante que el concepto que representa. En el arte islámico Mahoma suele aparecer con el rostro cubierto por un velo, o simbólicamente representado como una llama, sin embargo otras imágenes, especialmente de Persia o realizadas durante el gobierno del Imperio otomano, entre otros ejemplos, lo muestran por completo.
La perspectiva musulmana es diversa y algunos musulmanes mantienen una visión más flexible. Algunos,     especialmente los chiíes de Irán, aceptan las imágenes respetuosas, y utilizan ilustraciones de Mahoma en libros y decoración arquitectónica, como los sunníes en varios momentos y lugares del pasado, aunque estos últimos actualmente tienden hacia posturas iconoclastas y al rechazo de cualquier imagen de Mahoma, incluyendo las creadas y publicadas por no musulmanes.

lunes, 25 de abril de 2011

El cuerpo grita ... lo que la boca calla

EL CUERPO GRITA ... LO QUE LA BOCA CALLA


"La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma"
Bach.

Muchas veces...

El resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele.
El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
La presión sube cuando el miedo aprisiona.
Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.
El cáncer mata cuando te cansas de "vivir".

Y tus dolores callados?
 Cómo hablan en el cuerpo?
 

La Enfermedad no es mala ...  

Simplemente  avisa que uno se esta equivocando de camino...      
El camino a la felicidad no es recto. Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semaforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y todo se logra si uno tiene:
Una llanta de repuesto llamada DECISION, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abundante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS 

Achís... Achís... Achís!

Naranjas Otoñales

Mis cuerdas de guitarra
acarician osadías nocturnas
rincones donde escribo
para ser escote y cintura
de tus pensamientos

Tenso tus ojos de capricornio
yaguaretés osados
gorriones juguetones
y brotan sonidos nuevos
pétalos rosados heridos de belleza.

Ayer bajo las vibraciones
de las Malas Artes
un café bañó mi corazón de Poesía
casi a las tres de la madrugada
cuando en la otra puerta del Planeta
el tuyo como hermano mayor
trepaba por las bancas húmedas de rocío
y aferrado a la barra del sol
tomó un rayo y  montó corceles
para dejar tu indeleble beso en mi ventana
justo cuando se vistieron de hada las soledades
y naranjas otoñales me hablaban de tu amor.

Marisa Aragón Willner
bajo registro Safe Creative
Código: 1104249055032
Fecha 24-abr-2011 23:54 UTC


Ohhhhhh esas vibraciones de las malas artes son re buenas... 
Marisa tu poema esta genial!

Abrazo multicolor Mané
Comentario de Marisa Aragón Willner Hace 15 horas
Mané querida

super perceptiva... quien me lleva a las Malas Artes sabe que ciertos caminos conducen a la Poesía., gracias por tu lindo comentario !!!

Cuerpo Sin Alma



Extraño Amor!

jueves, 21 de abril de 2011

La luz


Hay dos maneras de difundir la luz, ser la lámpara que la emite,
o el espejo que la refleja".
 

Lin Yu tang
Es un  principio básico.

El mundo esta esperando que cada uno aporte lo mejor de sí mismo, porque con su Don enriquece a la humanidad entera


Un rosal no está atento a los demás, cuando está formando su rosa más magnífica. No se preocupa del color que los otros rosales les darán a sus rosas.
Está ensimismado, consultando la sabiduría de su propia savia, no comparándose con nadie, buscándose hondamente, haciendo fluir hacia la superficie la virtud de su flor única.
Y cuando la hace florecer el mundo se acerca hacia él con admiración, le muestra su gratitud de mil maneras, y lo toma como uno de los regalos más preciados que puede hacerles a los seres que quiere o admira

El valor



El valor de las cosas
y los momentos
no está
en el tiempo que duran,
sino en la intensidad con que se viven

lunes, 18 de abril de 2011

Cuentan

Cuentan que un hombre mayor que había recorrido años y kilómetros en la búsqueda del camino espiritual, se topó un día con un monasterio perdido en las sierras.
Al llegar allí, tocó a la puerta y pidió a los monjes que le permitieran quedarse a vivir en ese lugar para recibir enseñanzas espirituales. El hombre era analfabeto, muy poco ilustrado, y los monjes se dieron cuenta de que ni siquiera podría leer los textos sagrados, pero al verlo tan motivado decidieron aceptarlo.
Los monjes comenzaron a darle, sin embargo, tareas que, en un principio, no parecían muy espirituales..

- ”Te encargarás de barrer el claustro todos los días” - le dijeron.

El hombre estaba feliz. Al menos, pensó, podría reconfortarse con el silencio reinante en el lugar y disfrutar de la paz del monasterio, lejos del mundanal ruido.
Pasaron los meses, y en el rostro del anciano comenzaron a dibujarse rasgos más serenos, se lo veía contento, con una expresión luminosa en el rostro y mucha calma. Los monjes se dieron cuenta de que el hombre estaba evolucionando en la senda de la paz espiritual de una manera notable.
Un día le preguntaron: - ¿”Puedes decirnos qué práctica sigues para hallar sosiego y tener tanta paz interior?”

- ”Nada en especial. Todos los días, con mucho amor, barro el patio lo mejor que puedo. Y al hacerlo, también siento que barro de mí todas las impurezas de mi corazón, borro los malos sentimientos y elimino totalmente la suciedad de mi alma”.

De este modo el hombre se fue tornando un ejemplo para los monjes, quienes comenzaron a admirarlo y a ofrecerles tareas más importantes, pero el anciano prefirió seguir barriendo las impurezas.
Y cuentan que un día su corazón quedó tan limpio y puro que despertó a la conciencia universal, y aún así, continuó barriendo.

domingo, 10 de abril de 2011

Soy, Hator



HATOR
(Del 16 de noviembre al 15 de diciembre) 
Planeta: Júpiter
Símbolo: Hator
Palabra de poder: Yo veo
Simbología: Defensora y protectora de las mujeres, del amor y del placer.
Color: Azul Turquesa
Los hijos de Hator desprenden una gran sensualidad y una considerable capacidad de amar. Además, una permanente jovialidad y la alegría son una constante en las personas nacidas bajo el signo de la vaca sagrada. Casi siempre están felices, mas basta que surja el menor de los problemas para que se sientan desgraciados. Por eso, deben aprender a convivir mejor con la realidad y con los distintos hechos que marcan la vida. Cuando comprenden que la alegría es también necesaria en los malos momentos, los protegidos de la diosa Hator alcanzan la felicidad plena.

Son personas que les gusta estar en movimiento, por eso participan en viajes e intentan mantener una vida social intensa. Pueden llegar a tener conductas bastante infantiles y espontáneas, ronzando incluso la ingenuidad.

Nacieron Para:

Conquistar nuevos horizontes, descubrir, viajar, conectar y relacionar a personas diferentes. Aprender y enseñar. Su misión es enseñar a otros a tener una mente positiva, ser optimista, alegre y defender las causas justas imponiendo la justicia. Su entusiasmo y acción serán contagiosos. Para evolucionar, su espíritu necesita aprender a dominar la impaciencia y la ansiedad. Deberán incorporar actitudes más maduras y evitar ser influenciable. Aprender a asumir responsabilidades y cumplir con ellas, no dejando las cosas al azar. Evitar la postergación, ser más realistas y no exagerar. 

Amor:

Para enamorarse necesitarán un compañero/a dinámico/a que estimule su curiosidad y ansias de conocimiento. Que sea alegre y capaz de compartir sus aventuras y diversiones. Les encanta la conquista y la seducción, y a lo largo de su vida vivirán muchos romances. Para que le dure el amor, su pareja deberá ser fuerte, activa y que siempre les esté estimulando. 



miércoles, 6 de abril de 2011

Buenas Noches



El valor de superar las cosas dificiles de la vida
nos enseña que vale la pena porque mañana,
 siempre brillara el sol.
Que tengas linda noche y  bello despertar

El tesoro de la paciencia

Cuenta una historia que hace muchos años, un joven se enamoró locamente de una voluptuosa y bella cortesana. Le confesó su admiración en varias ocasiones, pero ella, conocedora de los juegos del amor,
no le daba respuesta. El joven no cesaba en su empeño, y un día tras declararle de nuevo su amor, le dijo:
-Haría lo que fuera por tenerte adorable criatura.
-Puedes tenerme-repuso la cortesana-, siéntate cien días en el jardín frente a mi ventana y si resistes, el centésimo día me tendrás.
El joven se sentó en el jardín frente a la ventana de su amada. Tan solo podía esperar. Era una experiencia desconocida para él, pues siempre estaba activo.
Los días fueron pasando, algunos claros y otros oscuros. Él esperaba. Se entrenaba en la espera sosegada, aunque había momentos de desfallecimiento inevitables.
Las nubes se deslizaban perezosas,por el cielo cambiante. El aroma de las flores perfumaba el ambiente.
El joven iba sintiendo, poco a poco, como su conciencia adquiría una cualidad distinta.
Al pasar las semanas ya no estaba nervioso, estaba aprendiendo a esperar con paciencia, atención y ecuanimidad. Ya no tenía prisa y la compulsión, el fuego del deseo que le quemaba por dentro iba remitiendo.
Además de esperar comenzó a estar y a ser y, lo que en un principio le costaba tanto esfuerzo, ahora lo disfrutaba como si se tratase de una experiencia deliciosa. Escuchaba el rumor del viento
 y sentía en la piel la caricia de la brisa nocturna. Cada vez se sentía más sosegado, dichoso, lúcido agradecido a la vida y sobre todo, libre. Y cuando llegó el día 99, se incorporó y se fué.

domingo, 3 de abril de 2011

Quiero

 
 
QUIERO APRENDER A OIRTE SIN JUZGARTE,
QUIERO QUE ME ENSEÑES A OPINAR SIN DARTE CONSEJOS,
QUIERO APRENDER A CONFIAR EN MI SIN EXIGIRME,
QUIERO ENSEÑARTE A AYUDARME SIN INTENTAR DECIDIR POR MI,
QUIERO APRENDER A CUIDARTE SIN ANULARTE,
QUIERO QUE ME ENSEÑES A MIRARTE SIN PROYECTAR COSAS EN TI,
QUIERO QUE APRENDAS A ANIMARME SIN EMPUJARME,
QUIERO ENSEÑARTE A ABRAZARME SIN ASFIXIARME,
QUIERO APRENDER A SOSTENERTE SIN HACERTE CARGO DE TI,
QUIERO QUE ME ENSEÑES COMO PROTEGERTE SIN MENTIRAS,
QUIERO APRENDER A ACERCARME A TI SIN INVADIRTE,
QUIERO QUE APRENDAMOS A ACEPTAR LAS COSAS DEL OTRO QUE MÁS NOS
DISGUSTA, TANTO COMO PARA NO PRETENDER CAMBIARLAS,
 
QUIERO QUE HOY, DESPUÉS DE LO APRENDIDO YO DE TI Y TU DE MI,
SEAMOS CAPACES DE ELEGIRNOS OTRA VEZ SIN CONDICIONES.
 
autor desconocido