Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

sábado, 29 de junio de 2013

Por siempre eterno Rumi!


Nunca el amante busca sin ser buscado por su amada. 
Si la luz del amor ha penetrado en este corazón, sabe que también 
hay amor en aquel corazón. 
Cuando el amor a Dios agita tu corazón, también Dios tiene amor 
para ti. 
Sin la otra mano, ningún ruido de palmoteo sale de una mano. 
La sabiduría Divina es destino y su decreto nos hace amarnos el uno 
al otro. 
Por eso está ordenado que cada parte del mundo se una con su 
consorte. 
El sabio dice: Cielo es hombre, y Tierra, mujer. Cuando la Tierra no 
tiene calor, el Cielo se lo manda; cuando pierde su frescor y su rocío, 
el Cielo se lo devuelve. El Cielo hace su ronda, como un marido que
trabaja por su mujer.Y la Tierra se ocupa del gobierno de su casa: cuida de los 
nacimientos y amamanta lo que pare. 
Mira a la Tierra y al Cielo, tienen inteligencia, pues hacen el trabajo 
de seres inteligentes. 
Si esos dos no gustaran placer el uno del otro, ¿por qué habrían de 
andar juntos como novios? 
Sin la Tierra, ¿despuntarían las flores, echarían flores los árboles? 
¿Qué, entonces, producirían el calor y el agua del Cielo? 
Así como Dios puso el deseo en el hombre y en la mujer para que el 
mundo fuera preservado por su unión. 
Así en cada parte de la existencia planteó eldeseo de la otra parte. 
Día y noche son enemigos afuera; pero sirven ambos un único fin. 
Cada uno ama al otro en aras de la perfección de su mutuo trabajo. 
Sin la noche, la naturaleza del. Hombre no recibiría ganancia alguna, 
y nada tendría entonces el día para gastar. 
( R. A. Nicholson, Rumi, Londres, George Allen and Unwin, Lid., 
1950, págs. 122-3.)