Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

sábado, 4 de mayo de 2013

He salido de la casa de los eruditos y he dado un portazo al salir.

He salido de la casa de los eruditos y he dado un portazo al salir.


No sólo ha salido de la casa, el énfasis está puesto en que ha dado un porta­zo al salir. Terminó con los eruditos. No es éste el lugar donde se puede encon­trar la verdad. Este es el lugar donde se discute la verdad, éste es el lugar don­de se producen miles de hipótesis acerca de la verdad, éste es el lugar en el que jamás se ha llegado a ninguna conclusión.

Durante miles de años, los eruditos han estado discutiendo hasta los más mi­núsculos detalles, pero nunca ha habido una conclusión. Los eruditos son cás­caras vacías: hacen mucho ruido pero ese ruido no tiene ningún significado. Discuten mucho, pero la hipótesis acerca de la cual están discutiendo, sigue siendo una hipótesis: ninguna discusión puede volver realidad una hipótesis.

Y por sobre todo, ¿cómo puedes discutir algo que nunca has experimentado? Los eruditos son como los cinco ciegos de la fábula de Esopo que habían ido a ver a un elefante. Obviamente no tenían ojos, no podían ver al elefante, en­tonces lo tocaron. Uno le tocó los pies, otro le tocó las grandes orejas, otro le to­có alguna otra parte y todos declararon: "Ahora sé lo que es un elefante". El que le había tocado las patas dijo: "Un elefante es igual que una columna". Y el que le había tocado las orejas dijo: "Eres un idiota. Mi experiencia muestra que un elefante es igual a un gran abanico". Y así, uno tras otro. No pudieron llegar a ninguna conclusión. Y lo que estaban diciendo parece absurdo: el ele­fante no es una columna, pero algo en el elefante es como una columna: sus pa­tas. Pero ellos al menos habían tocado alguna parte del elefante.

Los eruditos están en una posición todavía peor. No han tocado nada de la verdad, del amor, del silencio, de la meditación, del éxtasis... ni siquiera una ex­periencia parcial... ¡y son tan prolíficos en argumentos! Crean mucho ruido, se gritan el uno al otro. Han estado haciendo eso durante siglos.

Zarathustra dice: He salido de la casa de los eruditos...

Es un lugar de locos: hablan de cosas de las que no saben absolutamente nada.

Los ciegos discuten una detallada información acerca de la luz, la oscuridad y los colores, los sordos están hablando de música, los que jamás han conocido un sólo momento de silencio, están creando un gran sistema filosófico basado en el silencio. 

Son muy precisos para las palabras, el lenguaje, la gramática, pe­ro esa no es la búsqueda de Zarathustra.

Al salir dio un portazo, y para siempre. "La erudición, la sapiencia, no es su camino... no es el camino de nadie... es sólo para que los tontos se engañen a sí mismos.


NÍETZSCHE PARA LOS POBRES