Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Trastorno histriónico de la personalidad

Desórdenes dramáticos, emocionales, o erráticos.
Los individuos que lo padecen siguen un patrón general
 de excesiva emotividad y búsqueda de atención.

Las personas con trastorno de personalidad histriónica suelen expresar sus emociones de manera exagerada. Suelen ser vanidosas y egocéntricas, y se sienten incómodas cuando no son el centro de atención. A menudo son seductoras en apariencia y comportamiento, ya que les preocupa mucho no serlo.
Buscan continuamente a alguien que les tranquilice, que apruebe lo que hacen, y pueden enfadarse cuando alguien no les atiende o halaga. Suelen ser impulsivos y poco tolerantes a la frustración.
Su estilo cognitivo es extremista, tienden a ver todo en términos de blanco o negro.
Su discurso a menudo carece de detalles y es exagerado.
La mayor tasa de personas que sufren este trastorno son mujeres, lo cual hace pensar que la naturaleza de este trastorno y algunas características que lo definen son estereotipos de la mujer de la sociedad occidental.
Hay poca investigación sobre las causas y tratamiento de este trastorno. Los antiguos filósofos como Hipócrates pensaban que la mayor parte de las enfermedades inexplicables que sufren las mujeres se debe al útero (histeria) que "erraba por el cuerpo".
Existen hipótesis que relacionan este trastorno directamente con el trastorno de personalidad antisocial, ya que las características de personalidad coinciden mucho. En un estudio se vio que alrededor de 2/3 de la gente diagnosticada con trastorno histriónico cumple también criterios de trastorno antisocial. Por lo que se piensa que ambos trastornos tienen un origen común, y su manifestación depende del sexo (en hombre derivaria en un trastorno antisocial y en mujeres en un trastorno histriónico). Esto concordaba con la idea de que el trastorno se caracterice por una expresion exagerada de los estereotipos del sexo, en el caso de los hombres con violencia, y en el caso de las mujeres con dependencia.
Según criterios DSM IV:[1]
Un patrón general de excesiva emotividad y una búsqueda de atención, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:
  1. no se siente cómodo en las situaciones en las que no es el centro de la atención.
  2. la interacción con los demás suele estar caracterizada por un comportamiento sexualmente seductor o provocador.
  3. muestra una expresión emocional superficial y rápidamente cambiante.
  4. utiliza permanentemente el aspecto físico para llamar la atención sobre sí mismo.
  5. tiene una forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices.
  6. muestra autodramatización, teatralidad y exagerada expresión emocional.
  7. es sugestionable, por ejemplo, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias.
  8. considera sus relaciones más íntimas de lo que son en realidad