Mané Castro Videla - Mujer Poeta y Artista Plástica Argentina - Española

lunes, 21 de mayo de 2012

el problema es el sistema que nos empuja a ser corruptos.

El problema no es la corrupción o la codicia, el problema es el sistema que nos empuja a ser corruptos.

Por eso, la primera lección que debemos aprender es: no le echemos la culpa a la gente.

También deberíamos tener presente lo que escribió G.K. Chesterton: “El mero hecho de tener una mente abierta no significa nada; el objetivo de abrir la mente, así como el de abrir la boca, es volver a cerrarla sobre algo sólido”

Slavoj Zizek insiste: “los carnavales son baratos”, dive...rtidos, liberadores. Existe el riesgo de que los manifestantes se enamoren de sí mismos y caigan en un apático narcisismo. Sin embargo, lo importante es aquello que sobrevivirá al día siguiente de las protestas: el mundo alternativo que estamos obligados a imaginar y pensar. Si el capitalismo actual es el problema, ¿qué organización social puede reemplazarlo? La respuesta no la tienen los millones de indignados en el mundo con el capitalismo existente, pero tampoco la tienen el puñado de filósofos que se dedica a pensar la política y lo político.

¿Qué hacer después de las ocupaciones de Wall Street y de tantos otros lugares? Uno de los grandes peligros que acechan a los manifestantes es que se enamoren de sí mismos.

La verdadera prueba de su valor es lo que queda al día siguiente, de qué manera cambiará nuestra vida diaria.

Los manifestantes deberían enamorarse del trabajo duro y paciente: son el comienzo, no el fin. Su mensaje fundamental es: se ha roto el tabú; no vivimos en el mejor de los mundos posibles; estamos autorizados, incluso obligados, a pensar en alternativas .

En una especie de tríada hegeliana, la izquierda occidental ha dado un giro completo: después de abandonar el “esencialismo de la lucha de clases” por la pluralidad de las luchas antirracistas, feministas y de otro tipo, el capitalismo claramente está resurgiendo como el auténtico problema.

Tenemos por delante un largo camino y pronto tendremos que ocuparnos de las preguntas difíciles. ¿Qué organización social pude reemplazar al capitalismo existente? ¿Qué nuevo tipo de dirigentes necesitamos? ¿Qué órganos, incluidos los de control y represión?